Por: Luis Felipe Correa Quintero #Adalac #Aviación #Aviadores
No nacimos con alas pero soñamos desde pequeños con ellas, de adultos nos vestimos con la aeronave y tomamos sus controles para surcar el cielo. Esos somos el común denominador de los pilotos, hombres y mujeres apasionados y románticos amantes de la aviación. Desde afuera las personas que no pertenecen al sector aeronáutico creen que vivimos en constante riesgo mientras estamos en el aire, e inclusive nosotros mismos podríamos pensar que es el momento más riesgoso, sin embargo, los más recientes casos y la estadística demuestra que la etapa más riesgosa es en tierra. Es claro! Los aviones se hicieron para volar y nosotros los tripulantes nacimos para volar.
Una alta cantidad de incidentes y accidentes pueden provocarse en tierra, desde incursiones en pista, choques con vehículos u otras aeronaves, etc. Todos estos generan un gran impacto en las operaciones aéreas y altos costos para las aerolíneas, presentando desde retrasos a costosas reparaciones y perdida total de equipos y aeronaves.
El mayor riesgo para nosotros como personal aeronáutico subyace no solo en los daños materiales, sino en los accidentes que involucran personal en plataforma y ahí es donde radica el mayor peligro para nuestra integridad física. Caminar por la rampa y la revisión exterior de la aeronave en cada tránsito nos expone al grabe peligro de vernos inmersos en un posible accidente, pues mientras nosotros estamos concentrados en detectar cualquier anormalidad de nuestra aeronave una amplia variedad de vehículos, tractores, carros de equipaje, towtrucks, plantas eléctricas, etc, transitan a nuestro lado y el riesgo es inminente!!
Para muchos esto puede parecer obvio y solo pretendo con este breve artículo elevar la conciencia situacional al respecto de una problemática que viene en aumento. El pasado 28 de enero en el aeropuerto de Charlotte un trabajador de plataforma fue muerto durante el proceso de remolque de una aeronave de American Airlines por otro de sus compañeros cuando este le paso por encima con el vehículo remolcador. Las imágenes son dantescas y sin el ánimo de lanzar un juicio a priori demuestran que un pequeño descuido puede conllevar consecuencias desastrosas.
Por poner solo otro ejemplo, en los últimos años en el aeropuerto de Miami, donde tenemos una operación regular, también han ocurrido graves accidentes con personal de tierra que han resultado en importantes afectaciones físicas e inclusive la muerte de la persona involucrada.
Recordemos que la seguridad es un intransable y es nuestra obligación con nosotros mismos y con nuestra tripulación y compañeros de empresa enfatizar sobre los peligros que representa la plataforma y exigir el cumplimiento de todas las medidas de prevención existentes. Inclusive podríamos mejorarlas con la implementación de chalecos adicionales sobrepuestos con luces estroboscopicas para la noche, como por ejemplo los desarrollados para ciclismo, o hasta hacer el walkaround sin gorra para que nada nos impida la visión panorámica de los vehículos que están a nuestro alrededor. Cualquier medida preventiva y que aporte a la seguridad es bienvenida.
Al final solo nos queda caminar en rampa como gatos nerviosos, a la defensiva de cualquier movimiento extraño, sin dar nada por descontado y siempre pensando en cómo mitigar cualquier riesgo que se pueda presentar. Por último no olvidar el reportar cualquier anomalía o peligro que se pueda evidenciar en el sistema AQD y de esta forma el área de seguridad de la compañía pueda también estar enterada y tomar las medidas necesarias para mitigar cualquier riesgo.